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jueves, 26 de marzo de 2015

Cinco miradas sobre Llanes

Me estoy dando cuenta de que os he hablado poco sobre Llanes, y creo que es porque la rutina hace que no aprecie como se lo merece los lugares tan maravillosos que ofrece, pero después de unos días sin poder salir a dar un paseo, lo que se hace cotidiano, adquiere una nueva dimensión y vuelves a poner todo en el lugar que se merece.

En mayor o menor medida, todos hemos recibido recomendaciones sobre lugares, restaurantes, actividades, o cosas que no te puedes perder en Llanes. Hoy os propongo que observemos de manera diferente pero igual de atractiva a esta villa marinera del oriente de Asturias. Os voy a llevar de paseo por aquellos lugares que nos ofrecen una visión más amplia de la villa, y nos proporcionan otro punto de vista. Son miradores que nos permiten ver desde arriba y en su conjunto diferentes aspectos, desde el casco histórico, el puerto, el mar, el horizonte...

En mis paseos siempre acabo en alguno de ellos, y es inevitable hacer alguna foto, encontrarás una luz diferente, algún detalle que capte tu atención. Sin lugar a dudas, si venís de visita a Llanes, no podéis dejar de verlos ¿Os venís?

  • Paseo de San Pedro. Sin duda es el más conocido y paseado de los lugares que hoy os propongo, pero su fama es merecidísima. Se trata de una atalaya natural, desde donde se divisaban desde barcos enemigos, hasta ballenas para su caza. A mediados del S.XIX se decide crear en este espacio un lugar de esparcimiento y para ello se solicita la colaboración de todos los vecinos, que junto con el capital de los indianos, hacen posible que en 1847 se inaugure este singular enclave. Hoy en día podemos disfrutar de un kilómetro de paseo tapizado de cesped natural, con unas vistas impresionante a ambos lados: Por un lado tenemos un corte vertical sobre el mar que aunque no sean de los más altos, impresiona de igual manera, y por otro, unas vistas geniales del casco histórico de Llanes.
Mirador en el Paseo de San Pedro.

Playa del Sablón, casco histórico y Sierra del Cuera, desde el paseo de San Pedro.

Mirando el horizonte.

Un asiento nos espera.
  • El Fuerte. Seguimos nuestro recorrido, bajando del Paseo de San Pedro, pasando la playa de El Sablón y llegando a El Fuerte de Llanes, también conocido como "Casa del Rey". Ya estamos cerca del puerto, y desde aquí el rey Felipe II quiso repeler los ataques de corsarios y piratas franceses, ingleses y holandeses que rondaban por estas costas, amedrentando a los barcos locales, allá por 1574, cuando envió unos cañones para reforzar esa defensa. Desde aquí se despidieron a los marineros llaniscos que formaron parte de la Armada Invencible, o se velaba por los cazadores de ballenas, que partían desde el puerto llanisco. Hoy en día, es un lugar privilegiado desde donde se ve el Cantábrico, y la tercera fase de la obra del artista Agustín Ibarrola, Los Cubos de la Memoria, Es el lugar a donde vamos cuando hay temporal en la mar para hacer alguna foto. También divisamos el Paseo de San Pedro y la Playa del Sablón. Unas panorámicas, que haya sol o temporal de lluvia y viento, siempre son impresionantes.
Los Cubos de la Memoria, tapados por una ola.

Los Cubos de la Memoria.

Cuando hay temporal, en el Fuerte podemos sentirlo muy cerca.
  • El Tendedero de Redes. Si seguimos caminando, tenemos que pasar el puerto, cruzar al otro lado del río Carrocedo y bordearlo por su margen derecha, hasta llegar al edificio de La Tijerina, y el Faro de Llanes, para llegar a este curioso emplazamiento. Esta estructura se hizo a mediados del s.XX, con la intención de convertirse es un lugar donde secar las redes y aparejos de pesca, pero no triunfó, y es que, seguramente, no era muy funcional, al estar tan alejado de los muelles pesqueros. Pero hoy es un mirador privilegiado de las fases I y II de Los Cubos de la Memoria, ya que Agustín Ibarrola, lo concebía como el lugar más adecuado para contemplar la obra, y tener una visión completa del conjunto, pudiendo apreciar los diferentes trampantojos y juegos con las líneas que "rompen" las formas geométricas de los cubos de la escollera. Pero también podemos contemplar la costa oriental, y dejarnos maravillar durante horas.
Tendedero y Faro de Llanes.

Los Cubos de la Memoria.

Costa Llanisca.
  • Ermita de la Virgen de La Guía. Que en la villa de Llanes tienen tres grandes fiestas  que ocupan el calendario festivo durante todo el verano, es bien conocido (La Magdalena en Julio, San Roque  en Agosto y La Guía en Septiembre), y que sus tres capillas son merecedoras de un post propio, ya que sus historias son muy curiosas. pero las vistas que tiene la Capilla de La Guía no las tienen las otras dos, pero eso no significa que no sean merecedoras de una visita (que no se me enfaden nadie) ya que una es la más antigua del casco histórico, y la otra formó parte del hospital de peregrinos. Desde La Guía, al estar en un lugar elevado, podemos tener una visión muy completa del puerto, de la costa oriental, de la Sierra del Cuera... El esfuerzo de haber llegado hasta aquí tiene su recompensa.
El Puerto desde arriba.

Ermita de la Virgen de Guía.
  • Área Recreativa de Tieves. Esta finca lleva siendo un mirador natural hacia la villa de Llanes desde hace por lo menos cien años, si no más. Intentando buscar el origen o el año de creación del área recreativa que hoy se encuentra en Tieves, me topé con una película de 1917 en la que, entre otras cosas, aparecen unas vistas desde este lugar(lo podemos ver desde el minuto 1 hasta el minuto 2:03). Desde luego que podemos darnos cuenta de lo mucho que ha cambiado Llanes en estos años. Desde aquí contemplamos tanto el casco histórico, pudiendo reconocer en el "sky  line" el Casino, el Torreón, la Basílica, el puerto... Agradecer a Norberto Cabezas el que me haya dejado usar una de sus preciosas fotografías desde Tieves de un atardecer en Llanes, Desde luego que un atardecer desde aquí es sin duda el broche perfecto para finalizar este recorrido.


Foto: Norberto Cabeza. Atardecer en Llanes, desde Tieves.

La villa de Llanes a nuestros pies.
Ermita de la Virgen de Guía desde Tieves.



viernes, 13 de marzo de 2015

De pinchos por el Bajo Nalón.

Como ya os anunciaba en la página de facebook, hace unos días se celebró en la comarca del Bajo Nalón (Pravia, Muros del Nalón y Soto del Barco) el séptimo concurso de pinchos, una excusa perfecta para darnos una vuelta, hacer unas fotos y probar los manjares que nos ofrecían. Eran 44 los establecimientos participantes, que durante dos fines de semana sacaban de sus cocinas sus creaciones, y las podías degustar por 2€.



Como no teníamos mucho tiempo, nos hicimos un recorrido gastronómico y cultural, decantándonos por visitar San Esteban de Pravia, Muros, Soto del Barco y San Juan de la Arena, dejándonos Pravia, en la que ya estuvimos los años anteriores, y que si este blog sigue existiendo, visitaremos el próximo año y os lo contaremos.

Nuestro itinerario comenzó en San Esteban porque, además de contaros lo rico que estaban los pinchos, me apetecía hablaros de esta localidad, un auténtico museo al aire libre, en el que podemos encontrar un patrimonio industrial muy importante y bien conservado.



El puerto de San Esteban se configuró como actualmente lo conocemos a principios del  S.X.X. cuando en 1906 se inauguró el ferrocarril que lo comunicaba con las cuencas carboníferas del Caudal, en el centro de la región, lo que hizo que conociera una etapa de crecimiento y desarrollo. Se construyó para asegurar el abastecimiento de carbón a la siderurgia vasca, llegando a ser el segundo puerto carbonero asturiano.



Tal era su vinculación con el carbón, que esta función duró hasta los años 60, cuando el carbón sufrió un retroceso como fuente de energía y se liberaron las importaciones, haciendo que se reconvirtiera en un puerto de desguace de buques.



Pero esta actividad carbonera dejó una huella en el paisaje de San Esteban, donde podemos contemplar las históricas grúas, las tolvas donde se almacenaba el carbón, los cargaderos, y pasear entre ellos.



Después del paseo, empezamos con la parte más gastronómica. Nuestra primera parada fue en el Antiguo Molinillo, uno de los locales que podemos encontrar frente a la dársena del puerto, donde nos sirvieron el pincho "Burguer Moli", una mini-hamburguesa, muy jugosa y sabrosa.



Luego nos decidimos por ir a una tasca muy mítica en San Esteban, La Cantina de Kiko, justo al lado de la Estación de tren, y su pincho "El Viajero", un rollito de pechuga de pollo, relleno de champiñón con cebolla caramelizada y reducción de Pedro Ximenez, para mi gusto le sobraba algo de lo dulce, o la reducción o la cebolla, pero la presentación y el pollo estaba muy rico.



Desde San Esteban, nos fuimos por la carretera del Espíritu Santo a Muros del Nalón. Esta carretera tiene unas vistas espectaculares por el día, y es un recorrido muy recomendable. También hay un tramo de la Senda Costera, en la que hay que subir uno cuantos escalones (unos 200) desde el final del Puerto y llegamos hasta la rasa costera, y la verdad que el esfuerzo merece la pena. Nuestro destino era la Casa de Comidas La Xana del Caballar. Allí nos esperaba "Sabores de Reborio", una galleta de aceitunas negras con una brandada de bacalao exquisita. La Xana nunca defrauda.



Antes de abandonar Muros, nos paramos en un restaurante con mucha solera y de fama merecidísima como es Casa Zoilo, Allí degustamos el pincho exótico, ya que "Sorpresa del Parador" era un canutillo de pato a la naranja con gominola de manzana, una auténtica maravilla, ya que el pato estaba jugosísimo, y muy rico.



Contimuamos nuestra ruta en el Hotel Palacio de la Magdalena, en Soto del Barco, donde nos sirvieron una zamburiña con unas gulas y salsa de tomate, un acierto que nos dejó un gran sabor de boca.



Por último, visitamos San Juan de La Arena, donde nuestras paradas fueron en dos sidrerías a las que acudimos habitualmente: El Orbayu y Casa Gil. En la primera, nos sirvieron un chipirón relleno de carrilleras con salsa, una combinación que nos gustó y sorprendió. Había probado algún que otro "mar y montaña", pero no así, y la verdad que nos encantó. En Casa Gil, teníamos dos opciones para escoger, las dos eran tostas, la primera era un calabacín con jamón y queso, y la segunda era de champiñones y jamón al ajillo. Degustamos las dos, y las dos nos gustaron, aunque yo le hubiera puesto la tostada de pan menos hecha, pero es mi gusto particular.




Fue un fin de semana muy intenso y nos dió pena no poder disponer de más tiempo para visitar algún bar más, así que el que se desarrolle durante dos fines de semana, si estás cerca de la comarca, es un gran acierto, ya que si te planificas un poquito, puedes visitar a muchos de los lugares participantes. Como os decía más arriba, esperemos poder disfrutar de este concurso durante muchos años más.