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jueves, 23 de abril de 2015

Cinco libros sobre Asturias

Hoy celebramos el día del libro, y como nos gusta mucho devorar libros y nos encanta nuestra tierrina, nos parecía que el post de hoy debía de combinar las dos cosas, por eso, si hoy queréis triunfar con vuestro regalo de Sant Jordi, queréis tener un detalle original con alguien o simplemente daros un capricho, os presento una pequeña lista de los libros sobre diferentes temas relacionados con Asturias, que seguro serán un acierto:


  • La gastronomía está de moda, no hay nada más que ver los programas de televisión o la cantidad de libros de recetas que se publican. Entre todos ellos vamos a destacar el que recientemente escribió la video-blogera Isasaweis, que conquista por su sencillez y cercanía. El título es La Cocina de Isasaweis. Belleza por dentro y por fuera, y aquí tenéis un poco más de información.



  • También relacionado con los lugares donde la gastronomía está muy presente es el libro Asturias entre Pucheros, donde os habla de los pequeños bares de pueblo, donde se cocina de manera tradicional, con productos de temporada, caseros, sin grandes alardes creativos. Pero también nos cuenta diferentes actividades a realizar en el entorno y curiosidades. Una pequeña gran guía.

  • Algo más especiales son los libros donde las fotografías son las protagonistas, Soy una enamorada del trabajo de Alejandro Braña, y su serie sobre los Palacios o Casas de Indianos nos trasladan a otra época.

  • Para los más peques de la casa, y para que conozcan a un personaje navideño 100% asturiano y del que ya os hemos hablado, os recomendamos El cuento del Anguleru y Suaños de Navidá, donde disfrutarán leyendo sobre el origen de este peculiar pescador.

  • Otros libros muy interesantes son los que  la editorial Azucel realizó como monografías de algunos concejos.Textos muy cuidados, con datos muy interesantes y fotografías se combinan para dar como resultado una obra que ocupará un lugar destacado en vuestra estantería.





viernes, 17 de abril de 2015

Una Semana Santa muy dulce

Durante los días de descanso de Semana Santa, los niveles de azúcar presentes en nuestro cuerpo subieron como la espuma, y es que no hay celebración sin alguna tradición gastronómica asociada, y en este caso, las "llambionadas" no dejaron de estar presentes en nuestra mesa.

En muchos sitios triunfan los huesos de santo o las torrijas, pero en nuestra casa, los dos protagonistas en estas fiestas son las marañuelas y el bollo de pascua.

Las marañuelas son una especie de pan dulce, cuya masa se deja fermentar y luego se hornea. En casa de mi madre siempre se amasa el miércoles Santo para dejar reposar la masa al calor durante toda la noche y así darles forma y hornear al día siguiente. Siempre esa una odisea, ya que si había alguna corriente de aire, algún cambio de temperatura o no tenía el suficiente calor, la fermentación no se completaba, no subía la masa y se quedaban duras como piedras... Pero eso ya es casi prehistoria, desde hace unos años ya nos salen de rechupete jijiji



El otro protagonista es el bollo de pascua, el regalo que le hacen los padrinos a sus ahijados por el lunes de Pascua. Este peculiar bollo es muy típico de la zona de Avilés y es un bizcocho o mantecado con una forma muy peculiar y de varios pisos. 


Hay muchas recetas de este bollo, podéis encontrarla en el bolg de La Cucharina Mágica o Sildan, mejor explicadas y con fotos del paso a paso.

Los padrinos y madrinas suelen dar el bollo hasta que sus ahijados se casan, y debo de decir, que en nuestra casa nunca faltaron los bollos, y eso que nos hicimos de rogar, y eso tiene su mérito ¡treinta y pico años son muchos! 

Bollos de Pascua elaborados por Yolanda Méndez, con glaseado tradicional (azucar glas y agua) y bañados en chocolate, una variación deliciosa....

Tanto las marañuelas como el bollo tienen una tradición que viene desde el siglo XVII, cuando los barcos hacían la Ruta de las Américas, llevando los marineros un pan dulce, que se conservaba durante más tiempo y no se enmohecía, por lo que lo hacía ideal para las largas travesías. Este pan primitivo evolucionó hasta lo que hoy conocemos.

Como veis, las tradiciones familiares son muy prestosas, porque suelen ser la excusa para juntarte con los tuyos, pasar una tarde juntos y encima endulzarnos la vida. Y ahora, nos toca a nosotros seguir con ellas.

jueves, 26 de marzo de 2015

Cinco miradas sobre Llanes

Me estoy dando cuenta de que os he hablado poco sobre Llanes, y creo que es porque la rutina hace que no aprecie como se lo merece los lugares tan maravillosos que ofrece, pero después de unos días sin poder salir a dar un paseo, lo que se hace cotidiano, adquiere una nueva dimensión y vuelves a poner todo en el lugar que se merece.

En mayor o menor medida, todos hemos recibido recomendaciones sobre lugares, restaurantes, actividades, o cosas que no te puedes perder en Llanes. Hoy os propongo que observemos de manera diferente pero igual de atractiva a esta villa marinera del oriente de Asturias. Os voy a llevar de paseo por aquellos lugares que nos ofrecen una visión más amplia de la villa, y nos proporcionan otro punto de vista. Son miradores que nos permiten ver desde arriba y en su conjunto diferentes aspectos, desde el casco histórico, el puerto, el mar, el horizonte...

En mis paseos siempre acabo en alguno de ellos, y es inevitable hacer alguna foto, encontrarás una luz diferente, algún detalle que capte tu atención. Sin lugar a dudas, si venís de visita a Llanes, no podéis dejar de verlos ¿Os venís?

  • Paseo de San Pedro. Sin duda es el más conocido y paseado de los lugares que hoy os propongo, pero su fama es merecidísima. Se trata de una atalaya natural, desde donde se divisaban desde barcos enemigos, hasta ballenas para su caza. A mediados del S.XIX se decide crear en este espacio un lugar de esparcimiento y para ello se solicita la colaboración de todos los vecinos, que junto con el capital de los indianos, hacen posible que en 1847 se inaugure este singular enclave. Hoy en día podemos disfrutar de un kilómetro de paseo tapizado de cesped natural, con unas vistas impresionante a ambos lados: Por un lado tenemos un corte vertical sobre el mar que aunque no sean de los más altos, impresiona de igual manera, y por otro, unas vistas geniales del casco histórico de Llanes.
Mirador en el Paseo de San Pedro.

Playa del Sablón, casco histórico y Sierra del Cuera, desde el paseo de San Pedro.

Mirando el horizonte.

Un asiento nos espera.
  • El Fuerte. Seguimos nuestro recorrido, bajando del Paseo de San Pedro, pasando la playa de El Sablón y llegando a El Fuerte de Llanes, también conocido como "Casa del Rey". Ya estamos cerca del puerto, y desde aquí el rey Felipe II quiso repeler los ataques de corsarios y piratas franceses, ingleses y holandeses que rondaban por estas costas, amedrentando a los barcos locales, allá por 1574, cuando envió unos cañones para reforzar esa defensa. Desde aquí se despidieron a los marineros llaniscos que formaron parte de la Armada Invencible, o se velaba por los cazadores de ballenas, que partían desde el puerto llanisco. Hoy en día, es un lugar privilegiado desde donde se ve el Cantábrico, y la tercera fase de la obra del artista Agustín Ibarrola, Los Cubos de la Memoria, Es el lugar a donde vamos cuando hay temporal en la mar para hacer alguna foto. También divisamos el Paseo de San Pedro y la Playa del Sablón. Unas panorámicas, que haya sol o temporal de lluvia y viento, siempre son impresionantes.
Los Cubos de la Memoria, tapados por una ola.

Los Cubos de la Memoria.

Cuando hay temporal, en el Fuerte podemos sentirlo muy cerca.
  • El Tendedero de Redes. Si seguimos caminando, tenemos que pasar el puerto, cruzar al otro lado del río Carrocedo y bordearlo por su margen derecha, hasta llegar al edificio de La Tijerina, y el Faro de Llanes, para llegar a este curioso emplazamiento. Esta estructura se hizo a mediados del s.XX, con la intención de convertirse es un lugar donde secar las redes y aparejos de pesca, pero no triunfó, y es que, seguramente, no era muy funcional, al estar tan alejado de los muelles pesqueros. Pero hoy es un mirador privilegiado de las fases I y II de Los Cubos de la Memoria, ya que Agustín Ibarrola, lo concebía como el lugar más adecuado para contemplar la obra, y tener una visión completa del conjunto, pudiendo apreciar los diferentes trampantojos y juegos con las líneas que "rompen" las formas geométricas de los cubos de la escollera. Pero también podemos contemplar la costa oriental, y dejarnos maravillar durante horas.
Tendedero y Faro de Llanes.

Los Cubos de la Memoria.

Costa Llanisca.
  • Ermita de la Virgen de La Guía. Que en la villa de Llanes tienen tres grandes fiestas  que ocupan el calendario festivo durante todo el verano, es bien conocido (La Magdalena en Julio, San Roque  en Agosto y La Guía en Septiembre), y que sus tres capillas son merecedoras de un post propio, ya que sus historias son muy curiosas. pero las vistas que tiene la Capilla de La Guía no las tienen las otras dos, pero eso no significa que no sean merecedoras de una visita (que no se me enfaden nadie) ya que una es la más antigua del casco histórico, y la otra formó parte del hospital de peregrinos. Desde La Guía, al estar en un lugar elevado, podemos tener una visión muy completa del puerto, de la costa oriental, de la Sierra del Cuera... El esfuerzo de haber llegado hasta aquí tiene su recompensa.
El Puerto desde arriba.

Ermita de la Virgen de Guía.
  • Área Recreativa de Tieves. Esta finca lleva siendo un mirador natural hacia la villa de Llanes desde hace por lo menos cien años, si no más. Intentando buscar el origen o el año de creación del área recreativa que hoy se encuentra en Tieves, me topé con una película de 1917 en la que, entre otras cosas, aparecen unas vistas desde este lugar(lo podemos ver desde el minuto 1 hasta el minuto 2:03). Desde luego que podemos darnos cuenta de lo mucho que ha cambiado Llanes en estos años. Desde aquí contemplamos tanto el casco histórico, pudiendo reconocer en el "sky  line" el Casino, el Torreón, la Basílica, el puerto... Agradecer a Norberto Cabezas el que me haya dejado usar una de sus preciosas fotografías desde Tieves de un atardecer en Llanes, Desde luego que un atardecer desde aquí es sin duda el broche perfecto para finalizar este recorrido.


Foto: Norberto Cabeza. Atardecer en Llanes, desde Tieves.

La villa de Llanes a nuestros pies.
Ermita de la Virgen de Guía desde Tieves.



viernes, 13 de marzo de 2015

De pinchos por el Bajo Nalón.

Como ya os anunciaba en la página de facebook, hace unos días se celebró en la comarca del Bajo Nalón (Pravia, Muros del Nalón y Soto del Barco) el séptimo concurso de pinchos, una excusa perfecta para darnos una vuelta, hacer unas fotos y probar los manjares que nos ofrecían. Eran 44 los establecimientos participantes, que durante dos fines de semana sacaban de sus cocinas sus creaciones, y las podías degustar por 2€.



Como no teníamos mucho tiempo, nos hicimos un recorrido gastronómico y cultural, decantándonos por visitar San Esteban de Pravia, Muros, Soto del Barco y San Juan de la Arena, dejándonos Pravia, en la que ya estuvimos los años anteriores, y que si este blog sigue existiendo, visitaremos el próximo año y os lo contaremos.

Nuestro itinerario comenzó en San Esteban porque, además de contaros lo rico que estaban los pinchos, me apetecía hablaros de esta localidad, un auténtico museo al aire libre, en el que podemos encontrar un patrimonio industrial muy importante y bien conservado.



El puerto de San Esteban se configuró como actualmente lo conocemos a principios del  S.X.X. cuando en 1906 se inauguró el ferrocarril que lo comunicaba con las cuencas carboníferas del Caudal, en el centro de la región, lo que hizo que conociera una etapa de crecimiento y desarrollo. Se construyó para asegurar el abastecimiento de carbón a la siderurgia vasca, llegando a ser el segundo puerto carbonero asturiano.



Tal era su vinculación con el carbón, que esta función duró hasta los años 60, cuando el carbón sufrió un retroceso como fuente de energía y se liberaron las importaciones, haciendo que se reconvirtiera en un puerto de desguace de buques.



Pero esta actividad carbonera dejó una huella en el paisaje de San Esteban, donde podemos contemplar las históricas grúas, las tolvas donde se almacenaba el carbón, los cargaderos, y pasear entre ellos.



Después del paseo, empezamos con la parte más gastronómica. Nuestra primera parada fue en el Antiguo Molinillo, uno de los locales que podemos encontrar frente a la dársena del puerto, donde nos sirvieron el pincho "Burguer Moli", una mini-hamburguesa, muy jugosa y sabrosa.



Luego nos decidimos por ir a una tasca muy mítica en San Esteban, La Cantina de Kiko, justo al lado de la Estación de tren, y su pincho "El Viajero", un rollito de pechuga de pollo, relleno de champiñón con cebolla caramelizada y reducción de Pedro Ximenez, para mi gusto le sobraba algo de lo dulce, o la reducción o la cebolla, pero la presentación y el pollo estaba muy rico.



Desde San Esteban, nos fuimos por la carretera del Espíritu Santo a Muros del Nalón. Esta carretera tiene unas vistas espectaculares por el día, y es un recorrido muy recomendable. También hay un tramo de la Senda Costera, en la que hay que subir uno cuantos escalones (unos 200) desde el final del Puerto y llegamos hasta la rasa costera, y la verdad que el esfuerzo merece la pena. Nuestro destino era la Casa de Comidas La Xana del Caballar. Allí nos esperaba "Sabores de Reborio", una galleta de aceitunas negras con una brandada de bacalao exquisita. La Xana nunca defrauda.



Antes de abandonar Muros, nos paramos en un restaurante con mucha solera y de fama merecidísima como es Casa Zoilo, Allí degustamos el pincho exótico, ya que "Sorpresa del Parador" era un canutillo de pato a la naranja con gominola de manzana, una auténtica maravilla, ya que el pato estaba jugosísimo, y muy rico.



Contimuamos nuestra ruta en el Hotel Palacio de la Magdalena, en Soto del Barco, donde nos sirvieron una zamburiña con unas gulas y salsa de tomate, un acierto que nos dejó un gran sabor de boca.



Por último, visitamos San Juan de La Arena, donde nuestras paradas fueron en dos sidrerías a las que acudimos habitualmente: El Orbayu y Casa Gil. En la primera, nos sirvieron un chipirón relleno de carrilleras con salsa, una combinación que nos gustó y sorprendió. Había probado algún que otro "mar y montaña", pero no así, y la verdad que nos encantó. En Casa Gil, teníamos dos opciones para escoger, las dos eran tostas, la primera era un calabacín con jamón y queso, y la segunda era de champiñones y jamón al ajillo. Degustamos las dos, y las dos nos gustaron, aunque yo le hubiera puesto la tostada de pan menos hecha, pero es mi gusto particular.




Fue un fin de semana muy intenso y nos dió pena no poder disponer de más tiempo para visitar algún bar más, así que el que se desarrolle durante dos fines de semana, si estás cerca de la comarca, es un gran acierto, ya que si te planificas un poquito, puedes visitar a muchos de los lugares participantes. Como os decía más arriba, esperemos poder disfrutar de este concurso durante muchos años más.





jueves, 12 de febrero de 2015

El Savoy, 25 años de Rock&Roll en Gijón


Hace tiempo que quería hablaros del que posiblemente sea mi rincón preferido de Gijón, y que el pasado mes de Diciembre cumplió, ni más ni menos que ¡25 años!: El Savoy, el viejo, el mítico el de la Calle Dindurra, hay que especificar porque en 2006 se abrió el Savoy de la C/ Pelayo que cerró sus puertas en 2011 y en 2013 inauguraron un nuevo local en la C/ Covadonga.



El Savoy es un lugar de encuentro para aquellos amantes del R&R de todas las épocas. Nada más entrar ya respiras ese aroma que combina buena música y Margaritas. El buen rollo está presente allá donde mires y el espíritu de su dueño, Javi Savoy, impregna todo el local. 

Foto: Gijón Rock City. Javi y los Paramétricos
Me lo descubrió mi "patillitas" particular, cuando ya recalaba por allí en sus tiempos mozos, con su tupé bien poblado y sus patillas kilométricas, junto a sus compañeros de batallas, enfundados en sus chupas de cuero y sus botas camperas, cual película de Grease. Un Rockabilly de los pies a la cabeza, que disfrutaba (y lo sigue haciendo) con una copa en la mano, una canción en los labios, moviendo los pies y chascando los dedos. Yo, que llegué un rato (largo) más tarde de su mano, me enamoré del sitio, allá donde miraba había algo que me hacía abrir los ojos como platos y en el que te encontrabas tan agustito, que te costaba y te sigue costando irte de allí...

Foto: Facebook Savoy. 
Según entras, te da la bienvenida una mesa de billar que te tienta y siempre acabas echando una partidina; la barra te acoge, si te apoyas o te sientas en un taburete, te atrapa; si lo prefieres hay algunas mesas, desde donde puedes perder la mirada, poniendo tus ojos en cada objeto, en cada foto, en cada cartel que adornan la pared; la Jukebox, te embruja, sus luces, sus formas... vamos, que con gusto la adoptarías y te la llevarías para casa.

Foto: Facebook Savoy. 

Foto: Facebook Savoy.  
Hay tantas historias vividas en él, tantos buenos ratos, que si me pongo, sería el abuelo cebolleta contando historias de la mili, y va a ser que no...

Foto: Facebook Savoy. 
Pero el Savoy no es sólo un lugar, ya es una marca, una filosofía de vida, la de Javi Savoy, en la que la música, la buena  música, siempre será la reina, y en su apuesta por llevar conciertos y música en directo se ha puesto el mundo por montera, superando obstáculos, siguiendo la brújula del R&R, haciendo que, en el Savoy de la Calle Pelayo, se llegasen a tocar más de 500 bandas de música. Y como heredero de éste último, el nuevo Savoy de la Calle Covadonga, sigue apostando por la música en directo, pero también podemos tomarnos una hamburguesa, ver un partido de fútbol o tomarnos un vinito. Dependiendo de la hora a la que nos pasemos, la atmósfera del local cambia, como un camaleón.

Sin duda, se trata de un templo, El Templo del R&R en Asturias.

Foto: Facebook Savoy.  










jueves, 29 de enero de 2015

Con I de Indiano

Y vamos a por la letra I en este reto que nos hace pasearnos por el abecedario de la mano de Miss Lavanda. Para esta ocasión hemos escogido a la figura de los indianos, que tanta trascendencia han tenido tanto económica y socialmente en Asturias y cuya huella sigue presente en muchos rincones.

Cubos de la Memoria. Agustín Ibarrolla. Llanes. Muestran la emigración con la representación de las dos caras de la misma moneda: los "maletalagua" que son los emigrantes que dejaron sus sueños por el camino, y la palmera que simboliza a los Indianos, triunfadores y que las plantaban delante de sus casonas y palacetes.

Los indianos son aquellas personas que durante los años finales del s.XIX y principios del s.XX decidieron hacer la maleta, embarcarse y cruzar el atlántico para buscar fortuna en otros paises donde parecían surgir múltiples oportunidades para prosperar. Muchos, la mayoría, volvieron como se habían ido, y sus sueños de prosperar se quedaron en eso, en sueños. Pero algunos llegaron a poseer grandes fortunas y pudieron regresar a sus lugares de origen con esa sensación de triunfadores.

Villa Parres o Palacio de Partarríu. Llanes. Te sonará de la película El Orfanato.

Y lo hacían notar al construirse mansiones cuya arquitectura inspirada en aquellas latitudes, constituyeron un estilo arquitectónico propio.

El Chalet Azul. Llanes.

Pero también contribuyeron al desarrollo y equipamiento de sus pueblos: construcción de escuelas, alcantarillados, casinos, etc. Además de crear un tejido industrial y comercial: la fábrica de El Gaitero, algunas tiendas de ultramarinos, etc... son obra de estos pioneros.

Casino de Navia.


Algunos lugares tienen una gran concentración de este tipo de edificios: Mallecina, Colombres, Riberas... son algunos ejemplos.

Quinta Guadalupe. Archivo de Indianos. Colombres. Ribadedeva. Parte trasera.
El fotógrafo Alejandro Braña tiene una serie de libros de fotografías dedicadas a estas mansiones y sus interiores, que os van a enamorar: Casonas de Indianos, Cuaderno de Fotografías, Un Viaje en el Tiempo, Asturias Tierra de Indianos, A la Mesa del Indiano, Cuadernos de la Tía Isabel, Sueños Indianos, La Travesía de la Memoria.

Quinta Guadalupe. Archivo de Indianos. Colombres. Ribadedeva. Entrada.
El Archivo de Indianos, En Colombres (Ribadedeva), es un museo imprescindible para entender y visualizar mejor este fenómeno migratorio. Además su ubicación en la Quinta Guadalupe, una de las pocas casonas de indianos que se pueden visitar, siendo un aliciente más para su visita.