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viernes, 26 de septiembre de 2014

Cinco motivos para visitar Asturias en Otoño

Recién estrenado, el Otoño es la estación del año de la melancolía, del comienzo de nuevo tras la pausa del verano. A muchos no les gusta, se deprimen, pero a Asturias le sienta muy bien, y es que en el Otoño asturiano, los sentidos se estimulan: nuevos colores, olores, sabores, sonidos se abren paso para que disfrutemos de ellos. 

Particularmente, siempre decimos que para venir a Asturias y disfrutarla, los mejores meses son Junio y Septiembre, ya que hay buen tiempo, hay gente pero no esas aglomeraciones de Agosto, y es en esta época donde podemos disfrutar del ritmo normal de villas y ciudades. La gente, tras un verano muy intenso tras atender a los visitantes y sufrir el estrés que provoca el trabajar intensamente durante tres meses seguidos, está más relajada. En esta primera parte del Otoño todavía podemos disfrutar de unos días de calor, en los que encontramos playas desiertas, donde disfrutar de un baño o un paseo. Pero además podemos disfrutar con todo esto:

  • Los colores que se llevan en Asturias en esta época son los ocres, granates, marrones, y toda la gama cromática que nos ofrecen los bosques con especies caducifólias (Hayas, Robles, Castaños, Abedules, etc). Un paseo por ellos y nos muestran la Asturias más mágica, de cuento de Caperucita Roja o de Mitos y Leyendas. El más conocido es el de Muniellos, al ser el robledal más extenso de España, pero también es el más protegido, por lo que su visita requiere de Autorización que podemos solicitar desde aquí. Pero en Asturias, de Occidente a Oriente encontramos manchas boscosas por las que podemos maravillarnos: El bosque de Moal (Cangas del Narcea), el Bosque de Castrillón (Redes) o El bosque de Peloño (Ponga) son algunos ejemplos, pero hay más, muchós más.
Foto: Carlos Ugidos.
El Bosque de Peloño

  • Los olores nos llegan por lo que se está cocinando. Los pucheros vuelven al fuego y la gastronomía adquiere mayor protagonismo en esta época si cabe. La fabada, las berzas, los platos de caza, los productos del gocho, todo lo necesario para pasar estos meses hasta la primavera con las suficientes calorías. Es, sin duda, en esta época cuando disfrutamos más estos platos. Y las jornadas gastronómicas que se organizan nos lo ponen muy fácil. 
Foto: La Cucharina Mágica.
Pote Asturiano

  • Muy relacionado con el apartado anterior, están los sabores. Y es que es en el Otoño cuando se recogen frutos como la manzana, la castaña, avellanas, uvas, e incluso setas, que llenarán la despensa, ya bien sea en forma de conserva, al natural o elaborados. La sidra se empieza a producir ahora, la recogida de la manzana es el primer paso para que en primavera esté todo listo para espichar la sidra del año; las uvas en la zona suroccidental de Asturias ya tienen la madurez suficiente para poder elaborar con ellas el Vino de la Tierra de Cangas; y que mejor que aprovechar el paseo por el bosque para recolectar castañas o setas y luego disfrutarlas en compañía. Es época de Amagüestus, donde la sidra dulce (primer zumo de manzana que sale del Llagar sin fermentar) y castañas asadas se maridan y en torno a ellas se organiza esta fiesta tan típica en estos meses.
Castañas con su erizo.

  • Es en esta época cuando podemos detenernos y escuchar a la naturaleza hablarnos. Sus sonidos nos estremecen y emocionan. Un ejemplo es el de La Berrea, cuando los machos de venado se hacen oír para conquistar a cuantas más hembras mejor. Desde hace unos años, en varios puntos de Asturias, se organizan excursiones para poder asistir a este espectáculo. En el concejo de Aller han apostado por este tipo de turismo. Sin duda un espectáculo al que merece la pena asistir.
Berrea en Aller.

  • ¿Y que me decís de disfrutar de una Casa de Aldea o cualquier otro alojamiento de Turismo Rural que tenga chimenea? Y es que no hay mayor placer que ese fuego, ese calorín que dá, que no se puede comparar con calefacciones ni estufas ni nada. Sentarte frente a él tras un día de caminata y quedarte mirando como bailan las llamas, sentirlo como te acompaña cuando comentas como ha ido el día. Es una de las tantas sensaciones que vivimos en el Otoño astur.
Foto: Turismo Asturias
Llariega, Casona del Bosque de Pumares (Sta. Eulalia de Oscos)
Estas son cinco propuesta para animar a aquellos que nos queráis visitar, y cinco motivos para aquellos que estamos aquí, de presumir de tierrina ¿A que apetece?




viernes, 12 de septiembre de 2014

El Chigre de Arenes

Hoy os invitamos a comer!!! No, no os vamos a llevar a ningún restaurante de diseño, ni de alta cocina, que también los tenemos en Asturias y muy buenos por cierto. Hoy nos vamos al chigre, un chigre en el que se come como en casa. Un negocio pequeño, familiar y sin grandes pretensiones, uno de esos sitios que merece la pena conocer y que nunca defrauda ¿Os apetece conocerlo? Pues vámonos hasta El Chigre de Arenes.

El Chigre de Arenes

Se encuentra en Arenes de Parres, entre Arriondas y Cangas de Onís, pero en vez de ir por la Carretera Nacional, que es el camino más corto y más habitual, nos vamos a desviar por una carretera local, si vamos desde Cangas, es la carretera que hay después de pasar el Puente Romano, y si vamos por Arriondas, nos desviaremos por la zona deportiva. Esta carretera local, como ocurre en muchas ocasiones, nos conduce hasta un pequeño paraíso, atravesando pequeños pueblos y con unas panorámicas impresionantes, que nos hacen disfrutar del viaje.




Este chigre se abrió como bar-tienda en 1960 por Emilio Díaz y Carmen Fernández, padres de la actual propietaria, y donde te vendían desde un vaso de vino o una botellina de sidra, hasta jabón Lagarto o un par de madreñas. En 2004, Aurina Díaz (hija de Emilio y Carmen) se hizo cargo de este punto de encuentro para los vecinos. Ella, junto a sus tres hijos (Carmen, Laura y Emilio), son los encargados de ofrecernos su buen hacer para nuestro disfrute, haciendo que salgamos con una sonrisa en la cara y con ganas de volver.

Plato de embutidos

No esperéis encontrar una gran y extensa carta. Sus "cuatro cosas" son tan de casa y de tal calidad, que no se necesita nada más para quedar como un rey: ensaladas, embutidos, queso de la zona (Cabrales y Gamoneu), sus especialidades como el "emberzau" (morcilla cocida y después frita), tortos, picadillo casero, carne de cadera, plato de pueblo (patatas fritas, huevos fritos y chorizo) y poco más... Eso si, por encargo hacen fabadas, potes, paellas...

Tortos con Picadillo

Plato de pueblo

Carne de Cadera

Hace poco, con la excusa de una visita familiar, nos fuimos a disfrutar de su terraza, y como podéis ver, las raciones son abundantes, pero lo más importante, es que esta todo buenísimo, y la relación calidad-precio está muy bien. Ah! y para rematar, los postres, también caseros, están que te mueres. Es preferible que llaméis antes para reservar, el sitio es pequeño y así os aseguráis tener sitio. Si hace buen tiempo, en la terraza estaréis de maravilla.

Tarta de Queso casera

Arroz con Leche al gusto del consumidor, en este caso sin requemar ni canela.

Otro de los gustos que nos podemos dar en Arenes, es el de disfrutar de uno de sus espectaculares atardeceres, mirando a la Sierra del Sueve, mientras nos tomamos una sidra ¡¡Esto es vida!!

Atardeceres desde El Chigre. Fotos: El Chigre de Arenes

Más información en su página de Facebook




domingo, 7 de septiembre de 2014

Un gran Certamen para un gran Queso

Hace justo una semana, nos acercamos hasta Arenas de Cabrales, donde se viene celebrando el último domingo del mes de Agosto, el Certamen del queso más conocido de Asturias, el Cabrales. Este mes coincidía que el domingo era el último día del mes y por tanto no se esperaba mucha gente, ya que coincidía con el final de las vacaciones para muchos. Pero dio igual, Arenas estaba lleno: de coches, de autobuses, de gente... Eso, junto con el día tan espectacular que hubo, hizo que la cita estuviese muy animada.




Fuimos básicamente a comprar queso, pero el programa de actividades te da muchas más alternativas. Ya durante la semana no hay tiempo para aburrirse: mercado tradicional, catas comentadas, exposiciones, llenan la agenda.




Pero el domingo es el Gran Día: los queseros ocupan su lugar, las autoridades comienzan a llegar, y a las 12 del mediodía, con el pregón, se da el pistoletazo de salida. Este año, el pregonero fue el conocido montañero Cesar Pérez de Tudela, que relató sus experiencias por Picos y sus encuentros con la gente cabraliega. Después, se homenajea a los pastores y gente que trabaja en este duro entorno con el nombramiento del Pastor Mayor de los Picos de Europa, (este año recayó en una pastora, Ángela Marina Herrero Sánchez) y a la juventud orgullosa de pertenecer a este territorio con el premio Xana Naranjo de Bulnes (este año otorgado a  Carmen López).



Después, el jurado va probando las piezas presentadas a concurso (¡Quien pudiera!) y hacia las 13:30-14:00 se anuncia el ganador,del mejor queso y el de mejor lote. Este 2014 los dos premios  se los llevó la Quesería Maín de Sotres. A continuación, si tienes el suficiente dinero, puedes pujar por la pieza ganadora. Suele llevárselo algún restaurante de la zona, por gusto, por darse publicidad y por colaborar en la promoción de este queso tan popular. Este año, sin embargo, fue un comercio de El Fontán en Oviedo, El Campanu de la Llera, quien se llevó el gato al agua, pagando 3.000€. En años anteriores la puja era en sobre cerrado que se abrían ese día, sin embargo este año se hizo a mano alzada, empezando la puja en 1.000€  y subiendo el precio hasta los mencionados 3.000€, haciéndolo muchísimo más emocionante.





Nos hicimos con nuestra pieza de Cabrales, del que ya estamos dando buena cuenta. Fuimos probando hasta que encontramos el que más nos gustaba, cosa que no fue fácil, ya que nos los hubiéramos llevado todos. Para conservarlo en casa, ya hace algún tiempo nos recomendaron envolverlo en un paño húmedo, meterlo en un tuper, y a la nevera. Unas horas antes de ser consumido, hay que abrirlo y dejarlo a temperatura ambiente, así no se seca y tandrá esa textura untuosa tan deliciosa.



Pero como no sólo de Cabrales vive el hombre, también hay un mercadillo a lo largo del paseo del aparcamiento, con productos típico, quesos de otras zonas, manualidades, etc. Y por la tarde siguen los actos, con bailes regionales o partidas de bolos. Vamos, un día muy completo que podemos pasar en un territorio cuyas "montañas tienen nombre de queso".