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viernes, 29 de agosto de 2014

De excursión a Bustantigo

Bustantigo es una parroquia de Pola de Allande a la que tenía ganas de volver, ya que era una de las excursiones que hacíamos en seiscientos para visitar a mis tíos y cuyo viaje era toda una aventura. No habíamos vuelto desde que mis parientes dejaron el pueblo y estas vacaciones nos propusimos hacer una visita.



El camino que escogimos para llegar fue por Pravia-Cornellana-Tineo-La Florida (dirección Cangas del Narcea)-Puentelinfiernu- Pola de Allande-Bustantigo, vamos, el de siempre, ya que las carreteras están bien y es el más directo, pero hay otras alternativas, como llegar a Luarca y de allí a la Pola y Bustantigo o bien desde Navia a Villayón y luego una carretera local hasta Bustantigo, aunque este último tramo no es apto para cardiacos, ya que es estrechita, no muy bien pavimentada en el tramo final y estamos hablando de carreteras de montaña con muchas -y quiero decir MUCHAS- curvas.


Los recuerdos no empezaron a agolparse hasta que no llegamos al Alto de Bustantigo, y poco antes de llegar nos sorprendió la visión de una braña, la de El Campel, al lado de la carretera, que parecía de cuento ¿Cómo es posible que no nos acordásemos de tal belleza? Hoy en día todavía es usada por algún pastor que lleva su ganado, pero también es un refugio de fin de semana. 


Cuando coronamos el alto, allí estaban los nuevos habitantes de la sierra, estos molinos de viento, que conforman el parque eólico que ocupa los terrenos comunales, antiguamente utilizados para un uso forestal y ganadero. La verdad es que la niebla nos impidió tomar conciencia del tamaño del parque, ya que apenas podíamos ver dos o tres a la vez. También nos dieron la bienvenida las manadas de caballos que pastan libremente por la sierra y que en esos días recibían también la llegada de sus miembros más jóvenes, ya que nos encontramos con muchos potros de corta edad. 


La casa de mis tíos estaba casi igual a cómo la recordábamos, pero el pueblo lo volvimos a descubrir, ya que nuestros recuerdos solo nos propiciaban imágenes de la Iglesia o el Tejo, pero un paseo nos permitió conocerlo un poco más.


La parroquia la conforman tres núcleos, Bustantigo, La Folgueriza y El Plantao, y entre los tres tendrán aproximadamente unos 30 habitantes fijos durante todo el año, aunque los fines de semana y vacaciones, su población aumenta, ya que es cuando vuelven los que un día se fueron, pero mantienen los lazos con su pueblo. Este es uno de tantos pueblos en los que el desarrollismo de los años 70 y con la implantación de grandes industrias en el centro de la región, sufrió una sangría demográfica.



Las principales fiestas son las de San Jose y un Magosto popular. Las primeras secelebran el tercer fin de semana de Mayo y las segundas este año se celebrará en Noviembre, y son la excusa perfecta para disfrutar de un día de reencuentros. Son días en los que se vuelve a recuperar la vitalidad del lugar. El bar, que abre sus puertas de fin de semana, se quiere abrir como centro social para mantener ese carácter de punto de encuentro entre los vecinos.



Fuimos desde el campo eólico hasta El Plantao, y de ahí hasta La Folgueriza, y entre tanto, arquitectura tradicional y elementos etnográficos iban siendo fotografiados para en un futuro no volver a olvidarlos. Y esa sierra omnipresente, que observa todos tus movimientos, y que se eleva imponente, haciéndote sentir muy pequeño.



Y por fin la Iglesia y el Tejo, la conexión con mi infancia, con mis recuerdos. Un viaje muy especial, que espero poder repetir más pronto que tarde.










viernes, 22 de agosto de 2014

Con D de Duna

Este mes, en el reto de Miss Lavanda, de la A a la Z, es el turno de la letra D, y nosotros nos hemos ido de paseo a las dunas de El Espartal, al lado de Salinas, en Castrillón.

Y es que en Asturias, aunque el 90% de sus playas son de pequeñas dimensiones (debido a que es una costa muy accidentada con numerosos acantilados) y se localizan en lugares protegidos, también tenemos playas de mayores dimensiones y en las que se han formado sistemas dunares. Los localizamos al este de ríos de gran caudal, donde los sedimentos se van depositando siguiendo la dirección de las corrientes. 

Las playas en las que las dunas son parte importarte en Asturias son:
  • Penarronda (Castropol)
  • Serantes y Sarello (Tapia de Casariego)
  • Frexulfe (Navia)
  • Barayo (Navia) 
  • Otur (Valdés)
  • Los Quebrantos (Soto del Barco)
  • Playón de Bayas (Castrillón)
  • El Espartal (Castrillón) 
  • Xagó (Gozón)
  • Playa de Vega (Ribadesella)
En esta ocasión, hemos visitado las dunas de El  Espartal, que, junto a la playa de Salinas forman un arenal de tres kilómetros de longitud. Estas dunas, eran mucho más extensas, pero la urbanización que se lleva realizando en la zona desde hace 200 años, (podéis leer Una industria, dos tipos de desarrollo urbano II. Salinas) ha dejado un área muy mermada y amenazada por todos sus frentes, ya que al Este están las instalaciones del puerto de Avilés, al Oeste, Salinas y su crecimiento urbano, y al Sur, la carretera que une estos dos puntos, y detrás, las instalaciones de Asturiana de Zinc.




En el último intento por recuperar y conservar las dunas, se ha ejecutado la actuación de crear una red de pasarelas de madera, que permiten recorrer las dunas sin pisarlas ni deteriorarlas, haciendo que el paseo sea muy cómodo y accesible.







Este sistema dunar se compone de dos tipos de dunas: las dunas blancas, o semifijas, que se encuentran en el primer cordón dunar y su reactivación hace que las dunas grises (el segundo tipo de duna que encontramos) rejuvenezcan.

Fueron declaradas como Monumento Natural por el Principado de Asturias en 2006, pero además tienen otras figuras como Lugares de Interés Comunitario (LIC's) o Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA's).



viernes, 15 de agosto de 2014

"Helados 100% Artesanos, 100% Revuelta"

¡¡¡Ya estamos a mediados de agosto!!! Y es que hay que exprimir al máximo el verano y sus placeres. Uno de ellos es tomarse un helado de nuestro sabor favorito o arriesgarnos y probar alguno nuevo y diferente.

Como hemos comprobado en Mi Dulce Melocotón, nos han dado propuestas muy variadas y deliciosas, ya que este mes viajamos a través de la palabra "Helado" por todo el mundo. A continuación os muestro nuestra propuesta.

Personalmente nos gusta visitar aquellas heladerías típicas y con una larga trayectoria a sus espaldas. Normalmente son negocios familiares, que generación tras generación van endulzando y refrescando nuestros veranos.
Fotos: Heladería Revuelta.

En Llanes tenemos los helados Revuelta. Con más de 90 años a sus espaldas, la familia Revuelta vende helados artesanos desde 1922, innovando con los sabores, adaptándolos a los gustos de la gente y acercándolos a las playas y fiestas del concejo o allá donde haga falta, a bordo de sus singulares furgonetas, con el mismo espíritu que los fundadores, que se desplazaban en carritos para hacerlos llegar a cualquier parte, eso si, como reza su eslogan, siendo "100% artesanos, 100% Revuelta".


Uno de los primeros carritos que se usaban para vender helados.

En Llanes su principal local está en el entorno del puerto de Llanes, muy concurrido durante todo el año, ya que si por el verano disfrutamos de helados, batidos, cocteles, o su novedad el "yogur 'in" (yogur helado) en temporada baja es muy típico el tomarte unas tortitas o un chocolate con churros.


Foto del exterior de la heladería y en frente un puesto de venta de helados permanente, que abre durante todo el año.
Sus copas de yogur helado con frutas.

Además de este local, tienen más repartidos por Llanes, Posada o Ribadesella. También, como os comentaba antes, se acercan a los arenales llaniscos en sus furgonetas, alguna de ellas con unos cuantos años encima, que forman parte ya del paisaje veraniego.

Una de sus furgonetas, en la playa de El Sablón. Llanes.

Interior del local. Barra de Toppings


Uno de nuestros helados preferidos es el de Mango, combinado con el helado de Yogur, pero hay tantos sabores y todos tan deliciosos (nata, fresa, pistacho, stracciatella, frutos del bosque, leche merengada, chocolate, chocolate blanco...). También tienen mucha variedad en cuanto a la forma de comerlo: en cucurucho (que puede ser normal, de chocolate o de chocolate blanco), en tarrina, corte.. incluso lo tienen para llevar y así degustarlo en casa tranquilamente.



Este es un ejemplo de cómo ésta familia se ha ido adaptando a los nuevos tiempos, no dudando en renovarse, sin perder su esencia ni rebajar los estándares de calidad tanto en las materias primas (todas locales) ni en los productos que ofrece.



viernes, 8 de agosto de 2014

¿Bailamos en el Xiringüelu?

Estamos a las puertas de un fin de semana muy intenso en cuanto al tema "folixeru" se refiere, se celebran dos de las fiestas más populares en Asturias, El Descenso del Sella (Arriondas y Ribadesella) el sábado y el Xiringüelu (Pravia) el domingo. La primera ya la mencionamos como la fiesta imprescindible en "Cinco fiestas que no te puedes perder", y la segunda es una romería muy especial, en la que todos los elementos de una buena fiesta se encuentran en exceso. Hay quien peregrina este fin de semana desde Arriondas o Ribadesella hasta Pravia para no perderse ninguna de las dos, lo que puede dar lugar al peor lunes del año.

La sidra es una de las protagonistas en esta fiesta, y no para de ser escanciada.



El Xiringúelu es una fiesta de prau, en el que los grupos de amigos, constituidos en Peñas, construyen casetas de diversos materiales (madera, lonas de plástico, helecho, cañizo, etc...) y en ellas guardan ingente cantidad de bebida y comida (más de lo primero que de lo segundo) con la intención de pasar el día entre risas, bailes y culines de sidra. Si no tienes caseta, no te preocupes, ya que hay prao para todos y si te das un paseo por esta singular "ciudad" no faltará quien te invite a comer o beber algo. Aquí podrás descubrir cómo surgió y su evolución hasta hoy en día. Se celebra el primer domingo de Agosto, siempre y cuando no sea ni 1,2 o 3.

Aunque se celebre de domingo, el ambiente fiestero lo vemos en el prao desde el mismo momento que las peñas se plantan con todo su material para construir sus casetas. Bromas, algún que otro culín y sobre todo, ir conociendo a la vecindad hacen que el trabajo sea más llevadero.



El equipamiento básico para asistir a esta fiesta consta de pantalón corto, camiseta de la peña correspondiente, o en su defecto camiseta cómoda y a la que no le tengas mucho cariño, porque ni un milagro hará que vuelva a recuperar su color original (polvo, vino, sidra, agua... pueden impregnarla en alguna batalla improvisada), calzado cómodo y cerrado (unos playeros viejos estarán bien) y si eres escrupulos@ tu propio  vaso o taza, a poder ser de un material que no se rompa, y la opción de llevarlo atado es algo habitual.
Una vez en el prao, ya puedes adquirir algunos complementos para completar tu look como sombreros, gafas, montera picona o collares de flores, por ejemplo. También habrá quien te pinte con un rotulador o te peguen pegatinas en la camiseta con frases con más o menos divertidas. 

Las charangas, que este año vuelven a cobrar la importancia que tenían, harán que bailes a su son. Van paseando por las "calles" y la gente se va sumando a esta singular procesión. Esto de volver a dar importancia a las charangas así como otros cambios dirigidos a crear un ambiente festivo para todas las edades y en el que todos se sientan cómodos es gracias a la Cofradía del Xiringüelu, un grupo de gente que pretende impulsar el "Xirin" y "salga lucido", y desterrar la mala fama que esta fiesta ha tenido en los últimos tiempos.




No penséis que es una fiesta sólo para la gente joven, hay familias que llevan años disfrutando de la fiesta a su ritmo, más tranquilamente, preparando una paella o una parrillada en su caseta, y después de comer echan su partidina de cartas, unos bailes y ya hicieron el día.

Sea como sea, el caso es pasártelo muy bien, encontrándote a gente que hacía tiempo que no veías o conocer gente nueva, bebiendo y comiendo, charlando y bailando, riendo y bromeando.









viernes, 1 de agosto de 2014

El Palacio de los Selgas, un viaje en el tiempo.

Hace poco tuvimos la oportunidad de visitar el Palacio de los Selgas, que se encuentra en el concejo de Cudillero, en la localidad de El Pito, y que ha abierto sus puertas durante estos meses veraniegos con la excusa de mostrar los cuadros que se han restaurado recientemente. Y es que ya hace tiempo que teníamos esa espinita clavada, y cuando no estaba cerrado, no nos cuadraban los horarios ni los días libres. Así que, ya que esta vez sí, allá que nos plantamos; y la verdad, los 7€ de la entrada bien pagados están. La audio-guía cuesta 2€ más, pero así no te pierdes nada de nada. El único "pero" es que no te dejan hacer fotos. Además, no pienses "bueno, hago alguna de estrangis con el móvil ¿quién se va a dar cuenta?" créeme, te verán y te llamarán la atención, así que disfruta de la visita haciendo caso de las recomendaciones e intenta grabar en tu memoria todo lo que vas a ver en las dos horas de recorrido por jardines y el Palacio, cada obra, cada detalle, cada maravilla... Es una pena, por eso las fotos que os muestro están hechas desde el exterior, y aquí tenéis una galería de Paloma Ucha para el diario El Comercio, en donde nos muestra un poquito de esta belleza.



Lo primero que ves es el jardín francés, que es el más visible desde fuera del recinto. Su geometría, sus figuras, todo tiene un sentido. 


Después se entra en el Palacio, o en un túnel del tiempo, donde parece que la vida se quedó en el S.XIX, y que todo está dispuesto para una gran cena de gala. En cada rincón existe un tesoro, y la palabra lujo se queda corta para describir las maderas, los muebles, las obras de arte...



En la parte trasera del palacio está el jardín italiano, más pequeño en tamaño pero igual de interesante que su hermano francés. Al lado izquierdo de este jardín es donde se encuentra la sala de tapices, donde, además de la colección de tapices de los Selgas, encontramos los cuadros restaurados que lucen como recién pintados. A la derecha está el edificio que albergaba a los invitados y de frente tenemos el invernadero, toda una innovación para la época. 



Una vez que dejas el invernadero atrás te sumerges en el jardín Ingles, un auténtica maravilla en la que disfrutas cada paso, y del que nunca te irías.




Antes de acabar la visita, entramos en el Museo Escolar, ya que, además de su amor por el arte, la familia Selgas estaba preocupada por la educación de los niños, y crearon las escuelas, que se encuentran en las cercanías del Palacio, donde los peques además de estudiar las materias propias con los más avanzados métodos y herramientas, también aprendían hábitos de higiene o idiomas. En este museo podremos ver el material escolar y didáctico que se utilizaba en el día a día de la escuela. 

Iglesia, también realizada por la familia Selgas.